Hay algo maravillosamente sencillo en la elaboración de marcapáginas. Son rápidos de crear, divertidos de decorar y, una vez plastificados, se convierten en pequeños recuerdos que parecen sorprendentemente profesionales. A los niños les encanta ver cómo sus dibujos o colores favoritos se transforman en algo brillante y resistente que pueden usar en sus libros.
Esta manualidad cumple muchos propósitos: despierta la creatividad, fomenta la lectura y se convierte en un regalo especial para familiares, amigos o profesores. Lo mejor es que solo necesitas unos pocos materiales y una plastificadora para hacer diseños que duren.
Pide a los niños que decoren una hoja A4 pensando en cómo sería un marcapáginas. Pueden dibujar rectángulos para rellenar o repartir simplemente dibujos por la página, pero sin que se superpongan. También pueden usar una de nuestras plantillas.
Si se han utilizado pinturas, pegamento o pegatinas, asegúrate de que la hoja esté completamente seca y plana antes de plastificarla para evitar burbujas.
Enciende la plastificadora y espera a que se caliente por completo. Coloca la hoja decorada dentro de una funda para plastificar.
Introduce la funda con el borde cerrado primero en la plastificadora. Déjala pasar sin empujar. Cuando salga, deja que se enfríe en posición plana.
Recorta los diseños individuales de la hoja plastificada con tijeras o una guillotina. Una regla te ayudará a mantener los bordes rectos.
Revisa los bordes: la plastificación sella naturalmente cada pieza. Si las esquinas están afiladas, redondéalas con tijeras para que el acabado sea más suave y seguro.
ya que los niños pueden personalizar los marcapáginas con sus colores, personajes o frases favoritas.
ya que la plastificación los hace fáciles de limpiar y resistentes.
a los niños les encanta usar algo que han hecho ellos mismos.
un conjunto de marcapáginas es un detalle perfecto para profesores, familia o amigos.
Este proyecto es tan fácil de preparar como satisfactorio de terminar. Con una hoja de papel, una plastificadora y un poco de imaginación, puedes transformar las creaciones de los niños en objetos brillantes, prácticos y llenos de personalidad, perfectos para acompañar su próxima lectura.